sábado, 13 de febrero de 2010

Sabiduría anhelada por todos

Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia.

Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y el te llevara por el camino recto.

No te creas demasiado sabio; honra al Señor y apártate del mal: ¡Esa es la mejor medicina para fortalecer tu cuerpo!

Proverbios 3; 5-8